Este año 2009 que estamos a punto de dejar atrás nos ha dejado un gran número de momentos especiales pero, si hay uno que todos recordaremos durante toda nuestra vida, ése es el gol de Iniesta al Chelsea en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions League, disputado en Stanford Bridge.
Empecemos por el principio. El primer partido, jugado en el Camp Nou, acabó 0-0 tras noventa minutos en los que el Barça no fue capaz de romper la telaraña defensiva que Guus Hiddink logró tejer cuando ni siquiera llevaba tres meses en el banquillo blue. El partido en Londres dictaría sentencia, con un Chelsea que confiaba en que, con su público empujándole, podría derribar al Barça y con el Barcelona esperando un partido más abierto que le permitiera desplegar todo su potencial ofensivo.



